
Un requisito para la buena televisión es la irreverencia, para mi, fundamental.
Si damos un paseo por las diferentes cadenas, aquel programa, serie, etc. que triunfa, contiene humor. Pero si quieres que triunfe más, hazlo irreverente, rompe las normas.
Aída, plato fuerte del prime time de los domingos, humor. Las torpezas y meteduras de pata de los hombres de paco causan expectación entre el publico más humor. Así podría recorrerme buena parte de la televisión, pero, por otro lado, aunque casi el mismo, tenemos programas que aparte de humor adquieren ese toque de rebeldía que les caracteriza. Son tales como Se lo que hicisteis…, donde Ángel Martín, insulta cada programa a quien se le ponga por delante, pero la gracia es que lo hace a través de la ironía. Ese toque de inteligencia, es el que le da al programa una característica especial.
También podríamos hablar del famoso Caiga quien caiga. Los hombres de negro más gamberros de la televisión. Y si me voy a los martes, a la hora de la cena, y me equivoco, y pulso el cinco en vez del seis, aparece en la pantalla de la tele un hombre pelado, con unas gafas grandes y oscuras, sentado en una silla, haciéndose pasar por jurado de Operación Triunfo. Evaristo, se dedica a meterse con niños de veinte años. ¡Anda!, ¡eso es una irreverencia! Es normal que tenga la audiencia que tiene.
Hay cadenas de televisión, que apuestan por el humor y otras por los cotilleos, grandes hermanos, concursos de modelos y demás reality shows. Pero lo que comparten los mejores es la irreverencia.
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